XII. Asedio



Dame tus labios, morena
deslumbrante de sonrisas.
Ya dámelos inminentes,
furtivos y presurosos.

Deja que en mi boca libres
se posen si lo desean,
mas no reprimas su anhelo
de fundirse con mi carne.

Ya déjalos que me dancen
y me asedien y me trencen.


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