XXII. Espinas

Poema para una rosa con espinas

Tu rostro es el signo de la alegría.
Semeja tu sonrisa una estela de luz
que azota y acaricia.   

                                Cataratas de sol
por tu frente se precipitan
y prometen misterios, ocultan el ojo
con que miras lasciva un horizonte
hecho de cueros y de cuerdas, sueños
que realizas en tu lecho de esponjas
y alfileres.

Y clava tus uñas de fuego en mi alma,
desgarra mi médula, acribilla
mis párpados con la esencia
que destilan tu sexo y tu tuétano.

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